Palabras mas no tengo, sólo que le vaya bien en su nueva vida de casado. Con su señora. (Uhh. Como suena eso. Suena imponente y grande. Como si viniera acompañado de un kilo de plomo). Buena mujer la señora Ahumada de Cortés. Se notaban contentos.
Quizás Fuenzalida piense que es una lucha encarnizada en contra del matrimonio. Pero no es simplemente eso. No es una campaña “no te cases”, sino muy por el contrario es hazlo… pero en unos veinte años más.
El tema es que se casó el muchacho, y por supuesto que ahí fuimos. No podía ser de otra forma. Quizás lo más anecdótico fue haber entrado a ese Líder Velásquez sin ninguna idea clara, lo mejor fue salir de allí con la certeza de que la próxima lavadora que compremos venga con tambor de acero.
No recuerdo hasta que hora estuve en la casa del muchacho, que pasó de un estado nervioso a uno rebozante. Reencuentro con muchos amigos, hacía tiempo no veía a los Labra, a Nacho y Zamora los vi la semana pasada, pero siempre será bueno encontrarlos. Conocí también en pleno a la familia de Ricardo Humberto. Al final de la jornada recuerdo que me puse a conversar con un ambientalista que a algún lado me dejó invitado. Con el tipo partimos conversando de vinos, cepas y maridajes. En algún momento se desvió la conversación y hablamos creo que hasta de Patagonia. La memoria a esas alturas se había diluido como agua en la arena y el equilibrio tomó protagonismo. Era la hora de marcharse. Gracias hermanos Labra.
Ayer domingo desperté impecable. Dormí como hace tiempo no lo hacía. Luego el partido de Chile, que me dejó una sensación amarga, puesto que pudimos haber ganado. De ahí… nuevamente desocupado. Buen y relajado domingo.
