martes, diciembre 04, 2007
lunes, diciembre 03, 2007
Pichangueando.
Fue un fin de semana eminentemente movido.
La Teletón… lo mismo de todos los años. Por respetable que sea el llanto ajeno y la necesidad de obtener recursos para una institución, creo que el show y espectáculo de ver lisiados no es de lo más ameno. Y no es querer tratar de tapar la realidad o querer que no existan, sino que simplemente el show televisivo de mostrarlos junto a “rostros” “solidarios” me da lata. Pues los tipos, sin desmerecer su trabajo, sólo quieren figurar.
La tarde del sábado fue familiar. Celebración de cumpleaños varios y a comer, beber, conversar y reír se ha dicho. Me gustan las reuniones familiares. Lo paso muy bien.
En la noche, asado en lo de Alvear. Inauguraba la casa. Los vecinos no creo que hayan estado muy agradados con nuestra visita. Fue una buena noche. Rostros de antaño y las risas y alegría de siempre.
Ayer luego de dejar a la Javiera, fui al baby fútbol con los primos magallanísticos y algunos amigos. El estado físico deplorable de todos, convirtió un partido básico en uno de alto rendimiento. Estoy adolorido.
La Teletón… lo mismo de todos los años. Por respetable que sea el llanto ajeno y la necesidad de obtener recursos para una institución, creo que el show y espectáculo de ver lisiados no es de lo más ameno. Y no es querer tratar de tapar la realidad o querer que no existan, sino que simplemente el show televisivo de mostrarlos junto a “rostros” “solidarios” me da lata. Pues los tipos, sin desmerecer su trabajo, sólo quieren figurar.
La tarde del sábado fue familiar. Celebración de cumpleaños varios y a comer, beber, conversar y reír se ha dicho. Me gustan las reuniones familiares. Lo paso muy bien.
En la noche, asado en lo de Alvear. Inauguraba la casa. Los vecinos no creo que hayan estado muy agradados con nuestra visita. Fue una buena noche. Rostros de antaño y las risas y alegría de siempre.
Ayer luego de dejar a la Javiera, fui al baby fútbol con los primos magallanísticos y algunos amigos. El estado físico deplorable de todos, convirtió un partido básico en uno de alto rendimiento. Estoy adolorido.
viernes, noviembre 30, 2007
La entrada 239.

La entrada (o escrito) número 239 en este blog corresponde a la entrada de la aguja en mi brazo.
La verdad es que estaba bien poco interesado en el tema. Creo que por que uno ya no pesca mucho estas llamadas “campañas” de salud pública. En el fondo, si te pincharon cuando chico en el colegio bien, pero ahora ya grande, acercarte a un centro es más pega, o no más pega, pero si es más caro en términos de tiempo, pues es uno quien debe programarse y asistir al centro X que dispense la vacuna (otro tema importante pues en mi caso no tenía claridad de donde podía hacerlo).
Otro punto que me interesaba antes de ir (el último día de campaña por supuesto) era el tema del alcohol, pues no tenía la certeza de que pudiere beber algunos mostos en las horas venideras, y era un tema importante considerando el almuerzo de hoy, la tarde de mañana celebrando a los tíos, la noche de mañana celebrando a Alvear y la tarde del domingo, refrescando la pichanga. Fui explicito y claro para preguntarle a la enfermera si podía beber, me respondió que si, que si podía, pero moderado. Respuesta que es sideralmente distinta a la que le dieron a Alberto (el primo del post anterior), que le dijeron que lisa y llanamente no podía beber por una semana.
Si pudiera determinar el tono en el que me lo comunicó la enfermera, debí haberme quedado tranquilo inmediatamente, pues me dijo, “si puede, pero moderado”, pero que en el fondo es el discurso socialmente correcto que lanzan los profesionales de la salud ante los vicios éticamente permitidos (“si, puede tomarse sólo una copita, o un poco más mientras sea moderado”). El punto es que tan contrapuestas eran las versiones al respecto que estuve un buen rato procrastinando buscando una respuesta en Internet. Y se hizo la luz. Un sitio peruano tenía una cantidad interesante de preguntas y respuestas, así también uno argentino y uno chileno. Destaco el peruano, pues era un sitio relativamente oficial. Efectivamente, no está contraindicado. Por lo tanto la primera prueba fue el almuerzo del día de hoy acompañado de un par de copas de J. Bouchon.
No comentaré acerca de la necesidad de la vacuna, puesto que eso, claramente derivaría en una crítica a un pseudo control de natalidad o a una ineficiencia de algún gobierno anterior, o lo que sea. Por otra parte, al parecer el no haberlo hecho, podía tener consecuencias insospechadas en algún futuro hijo. Punto que claramente, no entra en discusión.
Parabienes especiales y sin rubéola al tío Ale, de natalicio ayer, y a la Bascur, de natalicio el día de hoy.
La verdad es que estaba bien poco interesado en el tema. Creo que por que uno ya no pesca mucho estas llamadas “campañas” de salud pública. En el fondo, si te pincharon cuando chico en el colegio bien, pero ahora ya grande, acercarte a un centro es más pega, o no más pega, pero si es más caro en términos de tiempo, pues es uno quien debe programarse y asistir al centro X que dispense la vacuna (otro tema importante pues en mi caso no tenía claridad de donde podía hacerlo).
Otro punto que me interesaba antes de ir (el último día de campaña por supuesto) era el tema del alcohol, pues no tenía la certeza de que pudiere beber algunos mostos en las horas venideras, y era un tema importante considerando el almuerzo de hoy, la tarde de mañana celebrando a los tíos, la noche de mañana celebrando a Alvear y la tarde del domingo, refrescando la pichanga. Fui explicito y claro para preguntarle a la enfermera si podía beber, me respondió que si, que si podía, pero moderado. Respuesta que es sideralmente distinta a la que le dieron a Alberto (el primo del post anterior), que le dijeron que lisa y llanamente no podía beber por una semana.
Si pudiera determinar el tono en el que me lo comunicó la enfermera, debí haberme quedado tranquilo inmediatamente, pues me dijo, “si puede, pero moderado”, pero que en el fondo es el discurso socialmente correcto que lanzan los profesionales de la salud ante los vicios éticamente permitidos (“si, puede tomarse sólo una copita, o un poco más mientras sea moderado”). El punto es que tan contrapuestas eran las versiones al respecto que estuve un buen rato procrastinando buscando una respuesta en Internet. Y se hizo la luz. Un sitio peruano tenía una cantidad interesante de preguntas y respuestas, así también uno argentino y uno chileno. Destaco el peruano, pues era un sitio relativamente oficial. Efectivamente, no está contraindicado. Por lo tanto la primera prueba fue el almuerzo del día de hoy acompañado de un par de copas de J. Bouchon.
No comentaré acerca de la necesidad de la vacuna, puesto que eso, claramente derivaría en una crítica a un pseudo control de natalidad o a una ineficiencia de algún gobierno anterior, o lo que sea. Por otra parte, al parecer el no haberlo hecho, podía tener consecuencias insospechadas en algún futuro hijo. Punto que claramente, no entra en discusión.
Parabienes especiales y sin rubéola al tío Ale, de natalicio ayer, y a la Bascur, de natalicio el día de hoy.
domingo, noviembre 25, 2007
Licenciado
Harto tiempo estuvo latente. Hasta que por fin el primo puso punto final a su carrera. Desde ahora en más es abogado, desde la A hasta la O diría Chavez. Y por supuesto había que celebrarlo. Y precisamente a eso nos dedicamos esta tarde-noche. A empinar el codo, aumentar las calorías y materia grasa del cuerpo y fundamentalmente a reir y pasarla bien.
El primo es magallánico. Y envidiable, pues es de toda la vida. Asumido, reconocido, molestado y tozudo. En el fondo es el modelo a seguir a la hora de querer ser magallánico. Quizás por que fue el mayor de los primos (en términos masculinos) es que el abuelito se lo calzó temprano en la pasión albiceleste. Y fue con el único que le resultó. Y en verdad es admirable, por ya de partida tiene más derrotas y más desconsuelos que los declarados fervientes desde hace poco. Sin duda me da un tanto de envidia este nuevo abogado, leguleyo de sangre.
Ahora también al sociate le gusta Calamaro. Como les digo el wn la lleva.
Debo reconocer estoicamente que no tengo más ganas de escribir. O sea quiero escribir, pero no me da mas el cuerpo. De hecho en algún momento pensé en escribir acerca de la conversa que tuve con mi concertacionista Tío Esteban acerca de la misma Concertación. Pronto aquel tema verá la luz. En términos de escrito y en términos de política. Pero el sueño me acompaña y me la gana.
Me siento reconfortado. Fundamentalmente por mi granito de arena al primo.
jueves, noviembre 22, 2007
¿La culpa es de Bielsa?
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